El cañón del Colca y su majestad el cóndor / Le cañon del Colca et sa majesté le condor

”image” Durante mi estancia en Arequipa, la « ciudad blanca », hace unos 10 días, me fui de excursión organizada por el cañón del Colca. Este cañón es muy distinto del Grand Canyon (Arizona) que tuve la suerte de visitar en 2008, seguramente es menos famoso pero también tiene su encanto. Se dice que es el cañón el más profundo del mundo (más de 3000 metros, doblando en profundidad el Grand Canyon) pero hay controversia, especialmente respecto a su vecino, el cañón de Cotahuasi, más apartado en el norte. Y parece que el cañón del Colca siga creciendo en profundidad. Es un cañón geológicamente joven, dividido en 2 lechos de rocas volcánicas que se depositaron hace 100 millones de años a lo largo de una gran falla de la corteza terrestre. Es impresionante ver la antigua carretera que se hundió de unos 10 metros en un cierto lugar cuando ocurrió, en 2001, el último gran terremoto en la zona. Pero este cañón también es famoso por ser uno de los mejores lugares para contemplar el vuelo de los cóndores.
Desde Arequipa para llegar ahí, se tarda unas 6 horas por una carretera muy buena al principio pero sin asfaltar y con mucho polvo durante la última hora, tras pasar el pueblo de Chivay. Nada más salir de Arequipa, se puede admirar los 2 volcanes más cercanos de la ciudad : el Misti (foto 1, 5825 m, con una forma cónica perfecta que favoreció su carácter divino muy importante para las civilizaciones andinas) y el Chachani (foto 9, 6075 m). Luego el paisaje se pone cada vez más desértico, salvo unos valles irrigados gracias a la construcción de obras de retención y conducción de agua. Estamos aquí en una extensión del desierto de Atacama, el más seco del mundo, cuya mayor parte se encuentra en Chile y que desde el año 2009 es el terreno estrella del famoso rally Dakar. Gran parte de nuestro recorrido se hace dentro de la Reserva Nacional Salinas y Aguada Blanca que se extiende sobre casi 370 000 hectáreas en una altitud media de 4300 metros. Aquí vemos varios grupos de vicuñas salvajes (foto 2) y también alpacas (foto 10) y llamas domesticadas. Sólo falta el cuarto miembro de la familia de los camélidos sudamericanos, el guanaco, que casi ha desparecido de la zona. También vimos desde lejos un grup de flamencos. Atravesamos un antiguo cráter derrumbado (foto 3) y paramos en el mirador de los Andes, el punto más alto del recorrido (4910 m, es decir en un poco más alto que la cima de Europa, el Mont Blanc). Probablemente no me encontraré tan alto antes de años… Aquí, además de los 2 volcanes mencionados anteriormente, vemos otros volcanes como el Chucura (5360 m), el Ampato (aproximadamente 6300 m, foto 11, por la izquierda) y el Sabancaya (casi 6000 m, foto 11, por la derecha).
Estos 2 últimos volcanes me suenan. En Arequipa, visité el museo Santuarios Andinos de la Universidad Católica de Santa María. Este museo expone artefactos y objetos (cerámica, textiles, etc.) que tienen una antigüedad aproximada de 550 años y corresponden a la cultura Inca. La mayoría eran parte de ofrendas a los Apus, seres tutelares personificados en montañas, a menudo volcanes. Muchos fueron descubiertos en esta región volcánica alrededor de Arequipa. Y también está expuesta aquí la famosa « Juanita, la Niña de los Hielos », descubierta en septiembre de 1995 por el antropólogo estadounidense Johan Reinhard, como producto de más de 27 años de investigación dirigida conjuntamente con el peruano José Antonio Chávez. Aprovecharon las erupciones del Sabancaya que cubrieron de ceniza la cima de su vecino Ampato y provocaron su deshielo. La expedición halló allí una estatua y otras ofrendas pero la tumba se había derrumbado. Con ingenio, tiraron piedras abajo y al seguir su rumbo encontraron a « Juanita » y otros restos de la tumba. Gracias a las frías temperaturas en esta altitud, el cuerpo y el vestido se preservaron casi perfectamente durante 500 años, encarcelados en el hielo. Algún día escribiré más sobre esta visita muy impactante.
A partir del mirador, bajamos hasta el pueblo de Chivay (foto 4, 3630 m) donde almorzamos. Por la tarde disfrutamos las aguas termales (entorno a 38º) en unas piscinas abiertas con vista a las montañas. Y por la noche, como ya os contaba en otro artículo, asistimos a un espectáculo de música y danzas andinas. Pasamos una noche muy fría en este pueblo muy polvoriento donde hay que pagar un derecho de entrada que se eleva a 35 soles (10 €). Desayunamos el día siguiente a las 6 en punto para luego visitar el cañón del Colca y para no perder nuestra cita con los cóndores sobre las 9 horas. La ruta sigue el lado sur del cañón y hacemos varias paradas para admirar el paisaje, los bancales incas (y unas líneas más arriba que son los vestigios de bancales pre-incas, foto 12), unas lagunas de colores verde, azul y marrón según los minerales que contienen y según la luz del sol (foto 5)… También vemos unos nichos funerarios en las paredes de la montaña (foto 13) y la última roca tallada por los Incas con el diseño de los bancales (foto 6). Las otras rocas talladas se derrumbaron al hundirse el terreno y ésta se derrumbará probablemente en el próximo seísmo importante. Luego caminamos durante unos 40 minutos a unos 1200 metros por arriba del río Colca que apenas se percibe en el fondo (foto 14).
Por fin llegamos a la Cruz del Cóndor, lugar tradicional de veneración al cañón y a los cóndores. Los cóndores (fotos 7, 8, 15 y 16) tienen una envergadura de hasta 3,5 metros pero lo más impresionante es observarlos planear en las corrientes térmicas que ascienden desde el fondo del cañón, sin ningún movimiento de alas, sin ruido.
Durante este excursión de 2 días hemos visto muchas cosas majestuosas como por ejemplo los volcanes, los bancales, el cañón en sí mismo, pero creo que hay pocas cosas más majestuosas en este mundo que el vuelo del cóndor. Me siento muy afortunado por haber asistido a este gran espectáculo de la naturaleza. En un momento uno de los 3 o 4 cóndores que volaban esa mañana pasó casi tocando a unos observadores. Yo estaba 5 metros por atrás y sólo tuve un segundo para verlo. Así que lo siento pero las fotos que tengo se tomaron de más lejos… Eso sin duda será un gran recuerdo de mi viaje.

”image” Pendant mon séjour en Arequipa, la « ville blanche », il y a environ 10 jours, je suis parti pour une excursion organisée au cañon del Colca. Ce cañon est très différent du Grand Canyon (Arizona) que j’ai eu la chance de visiter en 2008, il est certainement moins célèbre mais il a aussi son charme. On dit que le cañon del Colca est le plus profond au monde (plus de 3000 mètres, le double de la profondeur du Grand Canyon) mais il y a une controverse, concernant particulièrement son voisin, le cañon de Cotahuasi, plus loin au nord. Et il semble que le cañon del Colca continue à grandir en profondeur. C’est un cañon géologiquement jeune, divisé en 2 lits de roches volcaniques qui se sont déposées il y a 100 millions d’années le long d’une grande faille dans la croûte terrestre. C’est impressionnant de voir l’ancienne route qui s’est effondrée d’environ 10 mètres par endroits, en 2001, lors du dernier grand tremblement de terre dans la région. Mais ce cañon est aussi célèbre parce qu’il est un des meilleurs endroits pour contempler le vol des condors.
Depuis Arequipa pour arriver au cañon, il faut compter 6 heures de route, au début très bonne mais non bitumée et très poussiéreuse pendant la dernière heure, après le village de Chivay. Dès la sortie d’Arequipa, on peut admirer les 2 volcans les plus proches de la ville : le Misti (photo 1, 5825 m, avec une forme conique parfaite qui favorisa son caractère divin très important pour les civilisations andines) et le Chachani (photo 9, 6075 m). Puis le paysage devient de plus en plus désertique, sauf quelques vallées irriguées grâce à la construction d’ouvrages de rétention et de conduction d’eau. Nous sommes ici dans une extension du désert d’Atacama, le plus sec au monde, dont l’essentiel se trouve au Chili et qui est le terrain de prédilection du célèbre rallye Dakar depuis l’édition 2009. Une grande partie de notre parcours se fait au sein de la Reserva Nacional Salinas y Aguada Blanca (réserve nationale des salines et eaux blanches) qui s’étend sur près de 370 000 hectares à une altitude moyenne de 4300 mètres. Ici nous voyons plusieurs groupes de vigognes sauvages (photo 2) et aussi des alpagas (photo 10 et des lamas domestiqués. Il ne manque que le quatrième membre de la famille des camélidés sud-américains, le guanaco, qui a quasiment disparu de la région. Nous voyons aussi au loin quelques flamands roses. Nous traversons un ancien cratère écroulé (photo 3) et nous nous arrêtons au belvédère des Andes, le point le plus haut sur notre route (4910 m, c’est-à-dire un peu plus haut que le Mont Blanc, sommet de l’Europe). Je ne me trouverai probablement jamais aussi haut avant plusieurs années… Ici, en plus des 2 volcans cités précédemment, nous voyons d’autres volcans comme le Chucura (5360 m), l’Ampato (environ 6300 m, photo 11 à gauche) et le Sabancaya (presque 6000 m, photo 11, à droite).
J’ai déjà entendu parler de ces 2 derniers volcans. En Arequipa, j’ai visité le musée Santuarios Andinos (sanctuaires andins) de l’Universidad Católica de Santa María. Ce musée expose des objets (céramiques, textiles, etc.) qui datent d’environ 550 ans et correspondent à la culture Inca. La plupart étaient une partie des offrandes faites aux Apus, des êtres protecteurs personnifiés dans des montagnes, souvent des volcans. Beaucoup furent découverts dans cette région volcanique autour d’Arequipa. Et l’exposition comprend aussi la célèbre « Juanita, fille des glaces », découverte en septembre 1995 par l’anthropologue américain Johan Reinhard, résultat de 27 ans de recherches dirigées conjointement avec le péruvien José Antonio Chávez. Ils profitèrent des éruptions du Sabancaya qui couvrirent de cendres le sommet du voisin Ampato et y provoquèrent une fonte des glaces. L’expédition y découvrit une statue et d’autres offrandes mais la tombe s’était écroulée. Avec ingéniosité, ils jetèrent des pierres vers le bas et, en suivant leur parcours, ils tombèrent sur « Juanita » et d’autres restes de la tombe. Grâce aux températures très froides à cette altitude, le corps et les habits se sont conservés de manière presque parfaite pendant 500 ans, emprisonnés dans la glace. Un jour j’écrirai plus à propos de cette visite très impressionnante.
A partir du belvédère, nous descendons jusqu’au village de Chivay (photo 4, 3630 m) où nous déjeunons. L’après-midi nous profitons des eaux thermales (environ 38º) dans des piscines extérieures avec vue sur les montagnes. En soirée, comme je vous racontais dans un autre article, nous assistons à un spectacle de musique et de danses andines. Nous passons une nuit très froide dans ce village très poussiéreux où il faut payer un droit d’entrée qui s’élève à 35 soles (10 €). Nous prenons le petit-déjeuner le jour suivant à 6 heures pile pour ensuite visiter le cañon del Colca et ne pas manquer notre rendez-vous avec les condors aux alentours de 9 heures. La route suit le côté sud du cañon et nous faisons plusieurs arrêts pour admirer le paysage, les terrasses incas (et quelques lignes plus haut qui sont les restes des terrasses pré-incas, photo 12), quelques lagunes de couleurs verte, bleue et marron selon les minéraux qu’elles contiennent et selon la luminosité (photo 5)… Nous voyons aussi quelques niches funéraires dans les parois de la montagne (photo 13) et la dernière roche taillée par les Incas avec le dessin des terrasses (photo 6). Les autres roches taillées s’écroulèrent au fur et à mesure que le terrain s’effondrait et celle-ci s’écroulera probablement lors du prochain séisme important. Ensuite nous marchons une quarantaine de minutes à environ 1200 mètres au-dessus de la rivière Colca qu’on distingue à peine au fond (photo 14).
Enfin nous arrivons à la Cruz del Condor, lieu traditionnel de vénération au cañon et aux condors. Les condors (photos 7, 8, 15 et 16) ont une envergure de jusqu’à 3,5 mètres mais le plus impressionnant est de les observer planer dans les courants thermiques qui montent depuis le fond du cañon, sans aucun mouvement d’ailes, sans bruit.
Pendant cette excursion de 2 jours, nous avons vus beaucoup de choses majestueuses comme par exemple les volcans, les terrasses, le cañon lui-même, mais je crois qu’il existe en ce monde peu de choses plus majestueuses que le vol du condor. Je me sens très chanceux d’avoir assisté à ce grand spectacle de la nature. A un moment, l’un des 3 ou 4 condors qui volaient ce matin là est passé en frôlant quelques observateurs. J’étais moi-même 5 mètres en retrait et j’ai seulement eu une seconde pour l’apercevoir. Alors désolé mais les photos que j’ai ont été prises de plus loin… Cela sera sans aucun doute un grand souvenir de mon voyage.

A propos Rémy

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Un commentaire pour El cañón del Colca y su majestad el cóndor / Le cañon del Colca et sa majesté le condor

  1. Mónica dit :

    Qué sensación de soledad y tranquilidad absoluta transmiten tus fotos.
    Debió ser impresionante ver tantos cóndores y tan cerca.
    Por cierto, he tenido que buscar una foto para ver cómo eran los guanacos, porque no lo había visto en mi vida 🙂

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