Huaraz, 3100 metros de altitud… al pié de las montañas

”image” Sábado, 18 de septiembre, 9 y media de la noche, hora local. Tras haber pasado 3 noches y días en la capital peruana, llego a la terminal de autobuses Cruz del Sur para salir media hora más tarde para Huaraz, 420 kilómetros al norte de Lima. El viaje tardará unas 8 horas y media, en un autobús de 2 pisos. Mi asiento está en el 2º piso, más barato. Pero se está mejor que en un avión : asiento reclinable, reposapiés, mesita plegable, almohada, manta, trayecto directo sin parada, tentempié muy suficiente para una cena ligera, música de ambiente andina durante la acogida y para despertarse unos 15 minutos antes de llegar a destino, película (no la miré, la verdad) durante el servicio del tentempié, azafata bilingüe, silencio y oscuridad durante el resto del trayecto. Estoy curioso para saber cuál es la diferencia con el primer piso, a parte de los asientos más cómodos, más anchos y que se reclinan aún más. Tal vez en otro trayecto probaré esta « clase VIP », ya que la diferencia de precio no es tan grande. Y a ver si duermo mejor así… Bueno la verdad es que al principio he dormido bien, pero durante las 3 últimas horas casi no he podido dormir más que por trozos de 10 minutos. No creo que sea por la falta de comodidad, pero más bien por el mal de altura.
Efectivamente, desde Lima, el bus empezó por seguir la costa y supongo que la ascensión del nivel del mar hasta los 3100 metros de altitud en Huaraz se hizo en tan sólo 4 o 5 horas. Llegamos puntualmente a las 6 de la madrugada. Llamo a Iván, un peruano de CouchSurfing que aceptó hospedarme y me indica como ir a un lugar donde me esperará, cerca de su casa y tampoco lejos de la estación de autobuses. Tras 2 minutos andando con mis 2 mochilas (más o menos 25 kilos), ya estoy perdiendo el aliento… Es la primera vez que percibo así la falta de oxígeno. Encuentro a Iván en una esquina de su calle y vamos a su casa. Pues ya estoy en el verdadero Perú, el Perú en donde vive la gente de clase media en las provincias. La casa, como las otras alrededor, no está terminada. Los ladrillos están desnudos, tanto en el interior como en el exterior, y el segundo piso donde está la cocina pues simplemente no está cubierto (o una parte con chapa). Pero todo limpio y sobretodo un acogimiento muy simpático. En 10 minutos, Iván escucha mis planes y me ayuda a planificar los 5 o 6 días que pienso pasar aquí, empezando tranquilamente durante los 2 primeros días y luego con excursiones culturales y/o de senderismo por las montañas. Y luego conozco a Lucie y Torrey, 2 Canadienses de Montreal que se quedaban aquí desde 4 días y se preparan para seguir su gran viaje… mucho más audaz que el mío : de Anchorage (Alaska) hasta Tierra del Fuego (Argentina), es decir del extremo norte de América hasta su extremo sur… ¡en bicicleta! Probablemente les volveré a ver en Cuzco a mitad de octubre. Me dicen que a pesar de subir más despacio que yo, ellos también sufrieron el soroche. Y me confirman lo que se puede leer en los guías : mascar hojas de coca o beber infusiones de hojas de coca (maté de coca) ayuda a pasarlo.
Luego se van todos, a pedalear o a trabajar y yo, tras un intento de dormir un poco, salgo para ver un poco la ciudad y tomar un buen desayuno. Pues no andaré mucho la verdad, mi aliento sigue fatal y sobre todo me duele ligeramente la cabeza. Sé que en estas circunstancias no hay que forzar demasiado. Entro en el café California que me recomendaron los Canadienses y pido medio litro de maté de coca y un brownie. Y aprovecho el internet wifi gratis en este lugar especializado para los viajeros senderistas que quieren información o descansar. Seguiré con este estado regular hasta la mañana del día siguiente tras unos insomnios otra vez a final de la noche. Pero ya estoy mejor tras beber medio litro de agua y tomarme una ducha fría… ¡muy fría! Pues sí, en casa de Iván como en muchas otras (en incluso unos hostales) no hay agua caliente. Es bueno para la salud, lo acabo de verificar y me voy a acostumbrar… Pero bueno, menos mal que el sol ya está muy caliente esta mañana…
Empiezo este segundo día de la misma manera que el primero, con medio litro de maté de coca, un brownie y unas horas de internet en el Café California, donde también almuerzo con un sándwich natural. Tras unas compras, y ya que sigo en forma, subo al mirador del Pinar que ofrece unas buenas vistas sobre la ciudad, la cordillera negra (hacia el oeste) y la cordillera blanca (hacia el este), ambas formando parte de la famosa cordillera de los Andes. La cordillera blanca es la segunda más alta del mundo, después del Himalaya. Sube hasta 6768 metros con la montaña Huascarán, el techo de Perú. Eso es algo impresionante : estoy a más de 3000 metros de altitud y estoy rodeado de montañas que se levantan mucho más alto aún.
Huaraz es mucho más que la capital del departamento de Ancash. Es una de las capitales mundiales del senderismo. Dicen que durante la temporada alta los excursionistas y aventureros invaden sus calles y sus bares para reunirse, contar sus experiencias o planear sus próximas expediciones. Pues me lo imagino ya que incluso si estamos fuera de la temporada alta, hay bastante gente de este tipo, pero la verdad es que no me quejo del ambiente tranquilo que hay por ahora. La ciudad en sí no es bonita pero tiene sus razones y las principales son las siguientes :
– en 1941, una avalancha en un valle al oeste de Huaraz causó el desbordamiento de una laguna y el vertido de sus aguas por Huaraz, matando a unos 5000 habitantes y devastando el centro de la ciudad ;
– menos de 30 años después, el 31 de mayo de 1970, un terremoto de 7,7 en la escala de Richter devastó gran parte del centro de Perú y se cobró 70000 vidas humanas. Murieron casi la mitad de los 30000 habitantes de Huaraz y sólo el 10% de la ciudad se mantuvo en pie. La población de Yungay, a unos 50 kilómetros de Huaraz, quedó totalmente enterrada por el aluvión causado por el seísmo y casi todos sus 18000 habitantes quedaron sepultados.
Pero Huaraz se ha recuperado ya que hoy cuenta unos 90000 habitantes. A mí me parece una ciudad interesante para el viajero, con su carácter andino y sus numerosos bares y restaurantes de muy buen ambiente, además de ser una buena base para muchas caminatas de 1 hasta 7 días.

”image” Traduction du titre : Huaraz, 3100 mètres d’altitude… au pied des montagnes
Samedi 18 septembre, 21h30, heure locale. Après avoir passé 3 nuits et 3 jours dans la capitale péruvienne, j’arrive à la station de bus Cruz del Sur (Croix du Sud, la fameuse constellation visible seulement depuis l’hémisphère sud) pour partir une demi-heure plus tard à Huaraz, 420 kilomètres au nord de Lima. Le voyage durera 8 heures et demie, dans un bus à 2 étages. Mon siège est au 2ème étage, moins cher. Mais on y est mieux que dans un avion : siège inclinable, repose-pieds, tablette pliante, oreiller, couverture, trajet direct sans arrêt, encas très suffisant pour un dîner léger, musique d’ambiance andine pendant l’accueil et pour nous réveiller un quart d’heure avant d’arriver à destination, film (j’avoue que je ne l’ai pas regardé) pendant le service du repas, hôtesse bilingue, silence et obscurité pendant le reste du trajet. Je suis curieux de savoir quelle est la différence avec le premier étage, à part les sièges plus confortables, plus larges et qui s’inclinent encore plus. Peut-être que lors d’un autre voyage j’essaierai cette « classe VIP », d’autant plus que la différence de prix n’est pas si grande. Et peut-être que je dormirai mieux ainsi… C’est vari qu’au début j’ai bien dormi, mais durant les 3 dernières heures je n’ai presque pas pu dormir plus que par tranches de 10 minutes. Je ne crois pas que ce soit faute de confort, mais plutôt à cause du mal de l’altitude.
En effet, depuis Lima, le bus a commencé à suivre la côte et je suppose que l’ascension depuis le niveau de la mer jusqu’aux 3100 mètres d’altitude à Huaraz s’est faite en seulement 4 ou 5 heures. Nous arrivons ponctuellement à 6 heures du matin. Je téléphone à Ivan, un péruvien de CouchSurfing qui a accepté de m’héberger et il m’indique comment aller à un endroit où il m’attendra, près de sa maison et pas très loin non plus de la station de bus. Après 2 minutes de marche avec mes 2 sacs à dos (plus ou moins 25 kilos), je perds déjà mon souffle… C’est la première fois que je perçois ainsi le manque d’oxygène. Je rencontre Ivan à un coin de sa rue et nous allons chez lui. Eh bien, ça y est, je suis dans le vrai Pérou, le Pérou où vivent les gens de classe moyenne dans les provinces. La maison, comme les autres autour, n’est pas terminée. Les briques sont nues, tant à l’intérieur qu’à l’extérieur, et l’étage où se trouve la cuisine n’est même pas couvert (ou partiellement avec des tôles). Mais tout est propre et surtout l’accueil est très sympathique. En 10 minutes, Ivan écoute mes projets et m’aide à planifier les 5 ou 6 jours que je pense passer ici, en commençant tranquillement les 2 premiers jours et ensuite avec des excursions culturelles et/ou de randonnée en montagne. Ensuite je fais la connaissance de Lucie et Torrey, 2 Canadiens qui étaient logés ici depuis 4 jours et se préparent à poursuivre leur grand voyage… beaucoup plus audacieux que le mien : d’Anchorage (Alaska) jusqu’à Tierra del Fuego (Terre de Feu, Argentine), c’est à dire de l’extrême nord de l’Amérique jusqu’à son extrême sud… en bicyclette! Je les reverrai probablement à Cuzco à la mi octobre. Ils me disent que malgré le fait d’être monté moins vite que moi, ils ont souffert eux aussi du mal d’altitude. Et ils me confirment ce qui est écrit dans les guides : mâcher des feuilles de coca ou boire des infusions de feuilles de coca (maté de coca) aide à faire passer ce mal.
Puis ils s’en vont tous pédaler ou travailler et moi, après une tentative pour dormir un peu, je sors voir un peu la ville y prendre un bon petit-déjeuner. Eh bien en fait je ne marcherai pas beaucoup, mon souffle continue à être faible et surtout j’ai un léger mal de tête. Je sais que, dans ces circonstances, il ne faut pas trop forcer. Je rentre dans le café California que m’ont recommandé les Canadiens et je commande un demi-litre de maté de coca et un brownie. Et je profite de l’internet wifi gratuit dans ce lieu spécialisé pour les voyageurs randonneurs qui veulent des informations ou simplement se reposer. Je continuerai dans cet état mi-figue mi-raisin jusqu’au lendemain matin après encore des insomnies en fin de nuit. Mais je me sens déjà beaucoup mieux après avoir bu un demi-litre d’eau et pris une douche froide… très froide! Eh oui, chez Ivan comme chez beaucoup d’autres (y compris certaines auberges), il n’y a pas d’eau chaude. C’est bon pour la santé, je viens de le vérifier, et je vais m’habituer… Mais bon, heureusement que le soleil est déjà bien chaud ce matin…
Je commence ce 2ème jour de la même façon que le premier, avec un demi-litre de maté de coca, un brownie et quelques heures d’internet au café California, où je prends aussi un sandwich naturel à midi. Après quelques achats, et comme je suis encore en forme, je monte la colline du Pinar (pinède) qui offre de belles vues sur la ville, la cordillera negra (cordillère noire, à l’ouest) et la cordillera blanca (cordillère blanche, à l’est), toutes deux faisant parties de la célèbre cordillera de los Andes. La cordillera blanca est la seconde plus haute du monde, après l’Himalaya. Elle monte jusqu’à 6768 mètres avec la montagne Huascarán, le toit du Pérou. C’est assez impressionnant : je suis à plus de 3000 mètres d’altitude et je suis entouré de montagnes qui s’élèvent encore beaucoup plus haut.
Huaraz est beaucoup plus que la capitale du département d’Ancash. C’est une des capitales mondiales de la randonnée. On dit que pendant la saison haute, les randonneurs envahissent les rues et les bars pour se réunir, raconter leurs expériences ou planifier leurs prochaines expéditions. Eh bien je l’imagine bien, alors que même si la saison haute est finie, il y a pas mal de gens de ce type là, mais c’est vrai que je ne me plains pas de l’ambiance tranquille qui règne actuellement. La ville en elle-même n’est pas belle mais elle a ses raisons et les principales sont les suivantes :
– en 1941, une avalanche dans une vallée à l’ouest de Huaraz cause le débordement d’une lagune et le rejet de ses eaux jusqu’à Huaraz, tuant environ 5000 habitants et dévastant le centre ville ;
– moins de 30 ans plus tard, le 31 mai 1970, un tremblement de terre de magnitude 7,7 sur l’échelle de Richter dévaste une grande partie du centre du Pérou et emporte 70000 vies humaines. Près de la moitié des 30000 habitants de Huaraz meurent et seulement 10% de la ville reste debout. Le village de Yungay, à une cinquantaine de kilomètres de Huaraz, se retrouve complètement enterré par la crue causée par le séisme et la quasi totalité de ses 18000 habitants restent ensevelis.
Mais Huaraz a récupéré puisqu’elle compte aujourd’hui 90000 habitants. Mon avis c’est qu’elle me paraît une ville intéressante pour le voyageur, avec son caractère andin et ses nombreux bars et restaurants de très bonne ambiance, en plus d’être une bonne base pour de nombreuses randonnées de 1 à 7 jours.

A propos Rémy

FR - Voyageur, blogueur, citoyen du monde, humaniste écologiste, nomade digital. ES - Viajero, bloguero, ciudadano del mundo, humanista ecologista, nómada digital. EN - Traveler, blogger, citizen of the world, humanist and ecologist, digital nomad.
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4 commentaires pour Huaraz, 3100 metros de altitud… al pié de las montañas

  1. bretona de adopcion dit :

    ¡Qué bonito Rémy! La verdad esque el entorno de las montañas es algo especial… a pesar del mal de altura!! espero que lo superes pronto para aprovechar al máximo tu estancia, un beso!

  2. Mónica dit :

    Me sigo poniendo al día…
    Bonito gorro peruano. Éste no lo pierdas 🙂
    Es impresionante la capacidad de recuperación que tienen algunos pueblos, frente a las adversidades…
    Para el mal de altura, quizá te tenías que haber llevado unos cocos de esos que tomabas en Brasil 🙂 🙂

    • Rémy LASSET dit :

      Pues sí, me llamó mucho la atención eso que dices de la capacidad de recuperación y de perseverencia de esos pueblos muy relacionados con su tierra, a pesar de que ella a veces les maltrate…
      No creo que el coco sea eficaz contra el mal de altura. Eso también es increíble como muy a menudo son las plantas locales que ayudan a luchar contra los problemas locales. El maté de coca, entre otras plantas de los Andes, tiene su eficacia creo yo… 🙂

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